24 Noviembre 2011
Vicky Bolena era famosa por dos virtudes. Era capaz de hacer un lazo en un cordel introduciéndolo en su boca. Aquello nos dejó recuerdos ajetreados de tardes en el bar, alrededor de litros de cerveza numerosos, mientras la veíamos gesticular, moviendo aquella boquita de piñón al retorcer su lengua -suponíamos- en posiciones imposibles. Tras unos minutos de trabajo, separaba apenas sus labios para extraer grácilmente un cordel ensalivado y perfectamente anudado en sí mismo.
Frente a esta sugerente capacidad, destacaba su pudor y falta de coquetería. Siempre sin maquillaje, con ropas flojas y escotes siempre ausentes, ninguno osó nunca tantear el terreno. Su terreno. Quizás los únicos momentos en los que fue objeto de pensamientos lascivos fue mientras hacía nudos a los cordeles. Todos, seguro, deseamos ser cordel por unos minutos.
Como muchos, Vicky salió del barrio en la primera juventud, para estudiar una carrera decente y tener un futuro tradicional.

Por eso me sorprendió tanto encontrarla en un cartel de un espectáculo burlesque hace unos días. Sin duda, es ella. Ciertamente, nunca había visto tanto de Vicky, ni tan bien decorado. Pero es ella, desde luego.
Me pregunto qué cordeles anudará ahora...
servido por juan
sin comentarios
compártelo
24 Noviembre 2011
Hay ratos en los que tu ausencia me alimenta. La fantasía te convierte en la solución que vocea mi corazón, con insistencia machacona. Me faltas pero, si estuvieras, no me llenarías igual.
Hablar contigo, mirarte, desear rozar tus labios. Reír tus risas y reprocharte con silencios travesuras que, en el fondo, me hacen gracia.
Sufrir tus lágrimas, pero extrañar las que no derramas. Odiar tu fantástica aptitud para trivializarlo todo. Olvidar, demasiado a menudo, que la fortaleza que muestras tiene grietas sencillas de localizar para quien te ha paseado tantas veces. Y, a pesar de ello, tus muros son reales, resecos y rocosos.
Qué drama: no encontrar el modo de que nuestros calendarios encajen. En toda una vida, y nunca lo harán. Después de pensar tanto tiempo que hice algo mal, llego a la conclusión de que no fue así. No estuvo de Dios, que dirían los viejos. Para mí, que tanto he compartido contigo, me quedará siempre la ausencia física de no haberte probado, de no haberte visto entregada en cuerpo... pero tampoco en alma.
Poner distancia. Alargar los espacios entre encuentros, con la intención de evitar transformar nuestra historia en otra cosa. Preservarla encerrándola en una urna, aunque suponga no volver a disfrutarte, ni siquiera del modo más correcto.
Y ahora, hace unos días, descubrir que me he rendido. Que hace tiempo que empezó a darme igual.
servido por juan
sin comentarios
compártelo
20 Abril 2011
Es sencillo: elige una palabra que no exista. Que no tenga ningún resultado asociado en Google. Publica en tu blog secreto un post que la contenga.

Ahora, si quieres dar a conocer tu blog a alguien, sólo tienes que decirle esa palabra. Y confiar en que tenga curiosidad...
servido por juan
sin comentarios
compártelo
26 Enero 2011

Hay temporadas en las que las letras se embalsan dentro de uno, lentamente. Se almacenan allá en lo hondo, llegando en regateras desde los más dispersos puntos de una vida accidentada. Arrastran de todo y forman cieno y barro, se enredan y oscurecen, incluso, hasta pasar desapercibidas.
Si uno no abre compuertas, el pantano formado puede llegar a desbordarse...
Y así me siento. Uno poco lleno, al límite. Deseoso de contar cosas, de escribir historias, de seducir (o intentarlo) con el tejido suave de unas pocas, muchas, de esas palabras amontonadas y revueltas por ahí dentro... de mí.
Y, sin embargo, no puedo. No hay ratos tranquilos, días de sosiego. No se dan las circunstancias que merecen esas palabras para ponerlas en orden y sacarles brillo.
Pido perdón, por tanto, a J., por no contar lo maravillosa que es la vida ahora que está ella. Por no pararme a describir su risa y su pasión, la alegría de sus logros diarios.
Siento no poder contar nada del fuego azul. Será mi secreto mejor guardado, aún sin pretenderlo.
Lamento no rendir homenaje a cada momento a S., en esta época tan dura que vuelve inolvidable, casi sin quererlo. Aunque a veces la odie con toda mi alma.
Me agobia el ignorar a R., que entró una noche de tormenta en el bar de Sally preguntando por E., sin saber que no la buscaba a ella, sino a la venganza que podía propiciarle. Y ahí sigue, agarrado a su tercer whisky doble sin hielo, esperando que a mí se me ocurra lo que debe hacer a continuación.
Me enorgullezco de no escribir sobre Sk.; apenas permito que se cuele un par de veces al año en mis sueños. Jodidamente vívidos, por cierto. Control, control, control.
Y, claro, me reconcome no escribirle a M.. Escribirle en privado, con la serenidad loca de las letras en exclusiva. Acariciarla con el trazo de una i, una k, una a... o dos. Explicarle en dos, tres frases, que hay silencios que son respetuosos, a la par que prudentes. Porque las aguas bravas pueden arrasarlo todo con su ímpetu y su descontrol. Y que me encantan sus letras públicas. Y sus fotos, con carácter.
Y, con este ligero, apenas perceptible, desembalse, vuelvo a mi vida.
Foto original
servido por juan
sin comentarios
compártelo
29 Agosto 2009
De vez en cuando toca escribir. Otros ratos, toca vivir.
A mi alrededor todo sucede muy rápido. No demasiado, desde luego, pero sí tan ligero que hay que cambiar el modo de actuar. Ser reflexivo en exceso puede ser letal según las circunstancias. A veces, la decisión tomada será la mejor simplemente porque no quedó tiempo para pensar en otra.
Personas y viajes, llegadas, partidas, reencuentros y pérdidas... quizás no definitivas. Tiempo a raudales, tiempo lleno de mil y un quehaceres: tiempo cautivo.
Ah!... Descubrí a M. Sí, claro: deliciosa. Llevaba conmigo el frasquito, pero no lo usé. Me dio apuro abusar en el primer encuentro. Je. Hay personas que pueden sorprenderte con detalles que ni ellas mismas perciben.

Foto original
servido por juan
sin comentarios
compártelo
13 Julio 2009

Hay encuentros que se hacen esperar. Al final son como reencuentros con una parte de la historia reciente de uno mismo. Quizá se deba a que cambiar textos, confidencias, risas y deseos nos acerca de un modo más íntimo que el del roce cotidiano ocasional.
¿Dónde será? ¿Cómo será?
servido por juan
sin comentarios
compártelo
21 Mayo 2009
Mmmm esto estaba guardado por ahí:
Si retornases de tu larga ausencia, te regalaría un masaje. Por ser el primero en mucho tiempo, sería prudente. Apagaría la luz, por tu recato. Apenas una velita para distinguir tu silueta junto a mí... casi sin verte. Tímido, te desabrocharía la camisa desde atrás, sin mirar, sin rozar apenas los botones. No sé, quizás echases la cabeza hacia atrás... un suspirito (boh, qué cursilada). No sé por que, en esta ocasión has aparecido en mi imaginario con falda, falda de tubo. Quizás porque también se quitan fácil, sobre todo cuando resbalan sobre las medias.
Así que ahí estás, frente a mí, dándome la espalda, en una penumbra oscura con sombras vacilantes. Distingo tu ropa interior, es blanca. Paso mis dedos sobre la cinta trasera de tu sostén... despacio... está ceñido... :-) me gusta... no he perdido práctica, basta un gesto y, chas, el cierre salta. Pongo mis manos sobre tu espalda y separo las cintas hacia los lados. Mmmmm me contengo. Esto es un masaje, nada más. Siento tus pechos ahí mismo, pero... tan cerca... erizados... retiro el sostén desde mi posición.
Nada, esto es un masaje. Te pongo las manos sobre los hombros y te dirijo a la cama, preparada para que te tumbes sobre las sábanas lisas y oscuras... así destacas más. Tu figura, tu cintura y tus piernas envueltas en pantys. Tu torso desnudo y tus brazos... el contorno de unos pechos... si es que me vuelven loco. No sé por qué, pero sonríes. ¿Lo estás haciendo ahora, mientras lees estas líneas? Creo que sí. No te sonrojes. No te he tocado apenas. Me siento junto a ti. Quizás no te lo he dicho, pero yo ya estaba desnudo cuando comencé a desvestirte.
Abro el aceite. Vierto unas gotas sobre mis manos y las froto, calentándolas. Después, derramo regueros sobre tu espalda. Son caminos secretos. Tendré que explorarlos. Me siento sobre ti, dispuesto a perderme en tu mapa precioso... y empiezo a acariciarte.
¿Los recuerdos de fantasías son menos recuerdos que los de hechos pasados?
Lo dudo. O quizá no lo dudo, lo tengo claro. Lo cierto es que, a veces, los motivos para fantasear son tan etéreos que se esfuman sin dejar rastro. Aunque dejen datos de contacto a los que, por respeto, no conviene hacer ni caso.

servido por juan
sin comentarios
compártelo
10 Febrero 2009
Lo malo de jugar a domador con el corazón de uno mismo es que, al final, siempre bajas la guardia. Y entonces la fiera se revuelve y te lanza un bocado de aupa.
Es en esos momentos cuando la vida se convierte en duda, en mapa sin leyendas, en lente miope. Y todo da vértigo. Y mira que sólo es una gota, un pedazo minúsculo de materia en el conjunto de una existencia por lo demás plena. Ya. Pero esa pizca se llama 'reactivo' o 'detonante' o, simplemente, 'la mierda de siempre'. Y tiñe todo a trompicones, cual tinte barato para el pelo.
Uno, que es perro viejo, sabe que el arrechucho pasará y que la fiera, con dos sustos, queda más suave que una malva. Pero el mal rato y el bocado no te los quita nadie. Recordar y revivir a quien tiene otra vida... no es útil, ni inteligente, ni sirve para nada. Pero, extrañamente, te hace sentir rotundamente vivo. No creo que sea un sentimiento masoquista, eso de sentirse vivo por el sufrimiento. No, sencillamente resalta las cosas importantes. En fin. Puede ser, como le comentaba hoy a alguien, que la primavera se esté adelantando.
Por cierto, he recuperado la plantilla vieja (negra) para el blog. Parece que ya funciona.
servido por juan
sin comentarios
compártelo