A veces...
Lo malo de jugar a domador con el corazón de uno mismo es que, al final, siempre bajas la guardia. Y entonces la fiera se revuelve y te lanza un bocado de aupa.
Es en esos momentos cuando la vida se convierte en duda, en mapa sin leyendas, en lente miope. Y todo da vértigo. Y mira que sólo es una gota, un pedazo minúsculo de materia en el conjunto de una existencia por lo demás plena. Ya. Pero esa pizca se llama 'reactivo' o 'detonante' o, simplemente, 'la mierda de siempre'. Y tiñe todo a trompicones, cual tinte barato para el pelo.
Uno, que es perro viejo, sabe que el arrechucho pasará y que la fiera, con dos sustos, queda más suave que una malva. Pero el mal rato y el bocado no te los quita nadie. Recordar y revivir a quien tiene otra vida... no es útil, ni inteligente, ni sirve para nada. Pero, extrañamente, te hace sentir rotundamente vivo. No creo que sea un sentimiento masoquista, eso de sentirse vivo por el sufrimiento. No, sencillamente resalta las cosas importantes. En fin. Puede ser, como le comentaba hoy a alguien, que la primavera se esté adelantando.
Por cierto, he recuperado la plantilla vieja (negra) para el blog. Parece que ya funciona.
